El sistema se combina en exclusiva con la motorización JTDM de 150 CV de los modelos Alfa GT y
Alfa 147, y se extenderá posteriormente a otros automóviles de la gama
Alfa Romeo. Se trata de una elección que tiene en cuenta el actual escenario tecnológico de los turbodiesel que desde 1997, año del debut del Alfa 156 JTD (primer automóvil del mundo que dispuso de la tecnología Common Rail), ha experimentado un considerable aumento del par transmitido a las ruedas incluso en automóviles compactos.
Alfa Romeo ha desarrollado el sofisticado sistema "Q2" para garantizar el máximo control y motricidad en todas las condiciones de conducción.
Además de la nueva transmisión, el
Alfa 147 "Q2" se caracteriza por los detalles estilísticos de su exterior: ensanchamientos, calandra y tapa de espejos satinados, llantas de aleación específicas de 17", alerón trasero, codo de escape cromado, geometría rebajada y, en la parte trasera, destaca la sigla específica "Q2". En el interior, esta versión ofrece una caracterización deportiva ensalzada por la instrumentación con fondo de escala roja e iluminación blanca, por el revestimiento de piel con costuras rojas para el volante, para el pomo del cambio y para el freno de mano, por los embellecedores del volante y por la consola central de color gris antracita, por las molduras de estribo específicas "Q2" y por los pedales de aluminio. Completan el equipamiento del
Alfa 147 "Q2" los mandos de la radio en el volante, el Cruise Control, el sistema VDC, los 6 airbags y el equipo Hi-Fi Bose.
Con respecto al Alfa GT versión "Q2", el modelo se caracteriza por las llantas específicas de 18", por un doble terminal de escape cromado, por la calandra, los ensanchamientos y la tapa de espejos satinados, por la geometría rebajada y por la sigla específica "Q2" en el portón trasero.
Los interiores se han creado y realizado para ensalzar el carácter deportivo de esta versión: cuadro de instrumentos con fondo rojo e iluminación blanca, asientos de piel negra con costuras rojas y logotipo
Alfa Romeo, volante, pomo del cambio y del freno de mano de piel negra con costuras rojas, moldura de estribo específica "Q2", embellecedores del salpicadero de color gris antracita y juego de pedales de aluminio. Por último, son de serie: mandos de la radio en el volante, autorradio con lector de CDs y de archivos MP3, equipo Hi-Fi Bose con sub-woofer.
La introducción de las versiones "Q2" del
Alfa 147 y del Alfa GT amplía la gama de dos modelos que han cosechado un gran éxito entre el público y la crítica, no sólo alcanzando los objetivos prefijados, sino superándolos más allá de cualquier expectativa. Por ejemplo, en casi tres años de comercialización, el Alfa GT ha conquistado a más de 55.000 clientes europeos, demostrando cómo el modelo ha sabido ganarse un espacio importante dentro de una competitiva franja de mercado.
Se puede decir lo mismo del
Alfa 147 que, desde el año 2000, ha sido adquirido por más de 500.000 conductores europeos. Sin olvidar las opiniones de la prensa especializada que, hasta el día de hoy, le han concedido 32 premios, reconociéndole así la capacidad de expresar un concepto inédito de deportividad, en la que convergen elegancia, confort, seguridad y tecnología refinada. Entre éstos recordamos los reconocimientos de la crítica: del título de "
coche del Año 2001" al "Volante d'Oro", del "Trophées du design 2000" al "Auto Importado del Año en Brasil 2002". Y también de los lectores: "Auto Europa" en 2001 y "El
coche que prefiero" en 2001, en 2003, en 2004 y en 2005.
El
Alfa 147 y el Alfa GT ha sabido mantener las promesas y conquistar importantes metas. Todo ello gracias, sin duda, a las sólidas bases en las que se fundan los dos modelos: de los mejores trazos del estilo "Made in Italy" a la mecánica más sofisticada y a la variedad de combinaciones entre propulsores y cambios que se han actualizado y completado con continuas novedades, manteniendo siempre alta la atención del público, como lo demuestra hoy el debut de la versión "Q2".
¿Cómo funciona el sistema Alfa "Q2"?El sistema "Q2" se basa en la presencia de un diferencial de deslizamiento limitado, de tipo mecánico Torsen. En concreto, este diferencial tiene la tarea de repartir el par entre las ruedas motrices delanteras de manera dinámica y continua, dependiendo de las condiciones de conducción y del firme. Combinado con la exclusiva suspensión delantera de paralelogramo, el sistema permite un tuning del automóvil especialmente eficaz.
Alfa Romeo partió de la excelente reputación que la tracción delantera contaba entre los clientes (no es casualidad que sea la solución elegida por la mayoría de las casas automovilísticas). Basta con decir que, más allá de los beneficios generales de este tipo de arquitectura (peso, habitabilidad, etc.), en las situaciones límite, el comportamiento subvirador de la tracción delantera permite al conductor responder a las tensiones del vehículo de manera más intuitiva; de aquí nace la idea de que la tracción delantera es "más sincera" que la tracción trasera.
Para ensalzar estos beneficios,
Alfa Romeo ha puesto a punto el sistema "Q2" que hace suyos todos los puntos fuertes de la tracción delantera, aumentando considerablemente el agarre a la carretera, la tracción y la estabilidad en reducción y, al mismo tiempo, reduciendo el subviraje en aceleración, las intervenciones de los controles electrónicos y las vibraciones en el volante.
A continuación mostramos dos ejemplos prácticos que ponen de manifiesto el potencial técnico del sistema "Q2".
Primer caso: automóvil en curvasRecorriendo una curva en condiciones de poca adherencia (carretera mojada, nevada, con barro, etc.) o conduciendo de forma deportiva, a menudo nos encontramos ante una situación de pérdida de adherencia de la rueda interior. En el momento en que, a causa del aligeramiento de la suspensión debida a la transmisión de carga lateral, en la rueda interior se reduce el par al terreno, el diferencial tradicional (que reparte el mismo valor de par a ambas ruedas) transmite a la rueda exterior un valor de par igual que resulta ser insuficiente para una buena tracción.
En esta situación se pueden obtener dos respuestas distintas en función del equipamiento del automóvil. De hecho, en un modelo sin ASR - VDC, el resultado percibido es un deslizamiento de la rueda interior, una pérdida de control del vehículo (fuerte subviraje) y una falta de aceleración en la salida de la curva. Si, por el contrario, el automóvil está equipado con ASR - VDC, la intervención de los sistemas de asistencia a la conducción restan potencia al motor, interviniendo en la válvula de mariposa y en el sistema de frenos, haciendo realmente imposible la modulación del acelerador y creando una desagradable sensación de descenso de la potencia.
En ambos casos, el resultado es que en la salida de la curva se tenga la sensación de estar "parados".
¿Qué sucede con el sistema "Q2"?En el momento en el que la rueda interior empieza a perder adherencia, el par se transmite parcialmente hacia la rueda exterior, garantizando un subviraje menor, una mayor estabilidad y una mayor velocidad de recorrido de la curva.
El mejor rendimiento mecánico de la transmisión "Q2" retrasa la intervención de los sistemas de control del automóvil, garantizando una mejor tracción en salida de curva. Todo ello para ganar en placer de conducción y en control total del vehículo.
Segundo caso: terrenos con poca adherenciaCuando se conduce en terrenos con condiciones de baja adherencia, a menudo las ruedas motrices están en condiciones de distinta adherencia. Por ejemplo, al recorrer una carretera nevada o mojada, las dos ruedas podrían encontrarse en condiciones de adherencia diferentes.
En estas condiciones concretas, una arrancada o una fuerte aceleración podrían comportar un deslizamiento de la rueda con condiciones críticas de fricción, con fuertes reacciones en el volante, un arranque inadecuado y la necesidad de realizar continuas correcciones con el volante para mantener la trayectoria.
¿Qué sucede con el sistema "Q2"?Los efectos negativos se contrastan gracias a la transferencia progresiva del par hacia la rueda que puede disfrutar de un mayor coeficiente de fricción, haciendo más sencillo, por ejemplo, el arranque en subida o más segura y confortable la conducción por tramos de carretera con condiciones variables del firme.